lunes, 5 de octubre de 2015

Santiago.

Ventana de oficina.
De Chirico hubiese hecho de esto una fuga hacia la geometría.
Yo solo veo el cielo mortecino en un atardecer de Santiago de Nueva Extremadura.

Jean-Luis Lemoyne, molde para una compañera de Diana. Museo Nacional de Washington.

El calor me hace dormir muy mal. Me ducho antes de acostarme con agua heladísima, duermo sin cobertores, dejo la ventana abierta... no hay caso. Anoche desperté como a las 2 y me dormé como a las 6.
Pero todo tiene su lado opuesto. Anoche, salida de entre una masa de imágenes descargadas de la memoria, recordé esta resplandeciente escultura. Es de una compañera de Diana, quien está juntando a su corte antes de salir de cacería. Sus compañeras han de ser dóciles y sonrientes para que se encuentre placer en su compañía. Esta es un poco seria y parece perder su mirada en lontananza, como si tratase de capturar a la melancolía. Quizás sea la que dice frases profundas antes de que los cazadores, tipos fuertes y nada de delicados, se zambullan en las cráteras tratando de zamparse el vino incluso hasta por las orejas.
Hice el ensayo de recordar cada uno de sus detalles. El logradísimo pedestal, cargado de hasta casi la fanfarronería. Los pliegues de la piel. La espejeante luminosidad del mármol.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Quizás el designio más relevante que dejó Madiba sea el mismo que hace 2000 años dejó otro iluminado, Khristos. Ambos hicieron de su vida un triunfo de las fuerzas de la vida, en contraposición al triunfo de las fuerzas de la muerte o la destrucción. Ambos aceptaron con paciencia la lluvia de tiniebla que desató sobre ellos el poder, ambos pensaron a la especie en un horizonte de luz, ambos, y quizás también Ghandi, cristalizaron sus visiones en una palabra, Amor, e intentaron vivir en el ámbito que emerge desde esa palabra. 
Jaspers pensó que hubo una época, el tiempo eje la llamó, donde aparecieron los iluminados, Cristo, Confucio, Buda, y pensó que ese tiempo eje no se volvería a repetir. Mandela es una muestra más de que no es así. Tal como cada cierto tiempo la especie da origen a los Hitler, los Stalin y los Pinochet, cada cierto tiempo también da lugar a los Mandela, los Blest y los Ghandi. La Humanidad es una larga secuencia de apariciones de las dos fuerzas que están en la base del movimiento del universo, las fuerzas de organificación y las de disolución, que malamente se han llamado del Bien y del Mal. Son las fuerzas que se integran en el movimiento del cosmos. Salve Mandela, un hito en la larga cadena de los seres de la especie humana colmados de la hermosa fuerza de la organificación.

jueves, 24 de octubre de 2013

En realidad lo que está pasando es que la "actividad personal" ("pensamientos", ideas generales, eventos) ha migrado hacia facebook, y las ocurrencias o intentos de genialidad hacia twitter, por lo cual se ha abierto un nuevo formato para los blog, que es el del pensamiento en profundidad, es decir, desarrollado, idealmente objetivo, y como no es tan necesario el rigor metodológico, con importante aporte de la intuición.
Vale. Nos acoplaremos a eso.
De todos modos, salud a los viejos amigos, si es que aún existen.

viernes, 7 de diciembre de 2012



Tu dices
"Soy una sombra
un susurro en el vacío
hablo para los Elegidos:
mi hijo, Salomón,
Albert, Mohammed, Pablo
las Ménadas
Gea".

Trato de oír
en la sombra
y solo veo
luz.

jueves, 18 de octubre de 2012


Hace 5 años esta misma señorita, exactamente la misma, mientras yo estaba sentado en esa misma plataforma, en el Palacio de Belvedere, en Viena, llegó volando silenciosamente y se me puso detrás. Esta vez, ayer, hizo lo mismo. Ahora me susurró "Eso que llamas tiempo, no pasa en vano".

Antecedentes: reporte de Mahiakeff, 24 de Enero de 2008.

sábado, 18 de agosto de 2012

Señora camino entre tus despojos rutilantes camino por la selva de tus desacatos Mastodonte soy de tus sueños mastodonte premonitorio y abyecto El frufrú de mi piel raspándose contra la foresta mientras camino en pos de tus recuerdos Digo “Detengámonos aquí” pero pareces no escucharme Cementerio de sueños y recuerdos en una curva de la foresta Mastodonte azul Nube azul Regreso azul Señora pido un ron azucarado para hacer un brindis misterioso por la foresta que hay en tus sueños por los recovecos de tu corazón por la frente perlada de antiguos sudores cuyo origen no puedo conocer ni siquiera yo que estoy sumergido en tus entrañas Mastodonte trigonométrico sigo las reglas de composición de la rompiente y las blancas olas sigo la lógica de la prosodia del negro ponto de las cóncavas naves de los rosáceos dedos de la Aurora persiguiendo el fondo abisal de tus recuerdos En una esquina parece haber un hombre viejo parado apoyado en un bastón debajo tiene una carátula Dice Padre Mas allá otra carátula Madre Hay una callejón lleno de carátulas en ninguna aparece mi nombre Canto como las ballenas bordeando el fondo abisal de tus recuerdos soy el canto de tu corazón a pesar de no existir en ninguna carátula ¿Cómo es el esfuerzo de las compañías españolas que buscaban El Dorado? Trágico contesta una voz profunda una voz de mastodonte ¿Con cuántas estalactitas se configura un recuerdo? Un sinfín de estalactitas y estalagmitas bordean un larguísimo camino de carátulas El viento las hace ondear ¿Cuántas gallardas fragatas se han hundido aquí? “Ninguna era gallarda” dice otra voz profunda debajo de la cual está la carátula Madre “Desposeída desposeída” canta un coro Me levanto como una nube azul me revuelvo en los meandros de tu corazón a pesar de que no existo ni como voz ni como carátula Señora de todos modos soy un mastodonte dueño de tus despojos de cebra moribunda Miro las colinas Hay unos rosáceos dedos asomando por detrás Señora es hora de despertar “No” me dices “Nunca es hora de despertar”.







Estocolmo.