sábado, 20 de septiembre de 2008

Hace unas pocas horas almorcé en un restaurant que funciona en una casa que fue edificada hacia el 1300, en Praga. La casa se encuentra en plena posesión de sí y lista para 700 años más, de entrada.
Praga debe ser una de las ciudades mas bellas del mundo. Es imposible absorver de una sola vez sin conmoverse, como prescribiría Musashi, el autor que estoy analizando ahora, ante tanta belleza. Es cierto que mas de una vez antes me he encontrado en trance parecido y he salido airoso, como Ulises amarrado al mástil mientras cantan las sirenas, pero es cierto también que no es nada fácil, en particular cuando Praga está de por medio.
Mañana me voy al Castillo de San Vito, que ví el año pasado. La Callejuela de Oro, el Torreón, en fin... Praga.

2 comentarios:

luciérnaga dijo...

Se capta por sus notas lo tanto que
goza con sus viajes. Que maravilla
que los pueda hacer. Me alegro
mucho por usted.
Un abrazo inmenso.

L.

Claudia Canifru dijo...

Mish, la vidita.

Me alegro mucho.