sábado, 26 de abril de 2008


En el primer piso del Radisson Acqua de Viña hay unos salones con ventanas redondas como las de los barcos, que dan al mar. Tienen por fuera cerraduras herméticas para cuando la marea sube o hay tormenta. En un día bueno, como el de la foto, se ve a los pájaros de mar solazarse con el sol y la rompiente. Mientras, adentro de la sala la gente trata de concentrase en algo torpedeada por visiones como ésta.
Le estoy dando al tema de los cuentos. Cómo influyen en nuestra existencia. La gente que cuenta cuentos para emborrachar a los crédulos, los que cuentan cuentos que terminan creyéndose para salvarse de sí mismos, los que viven todo como si fuera un cuento... Recuerdo una mujer hermosa que todo lo registraba como si fuese cuento; me decía que era como si todo el tiempo estuviese haciendo literatura en su mente. Ahora es Doctora en Literatura y no sé qué habrá pasado con su eterno cuentacuento. Un amigo se dedicó un tiempo a contar cuentos, al modo de los bardos. Terminó enredado con la vida, supongo que porque después le costaba distinguir realidad de fantasía, leyenda de hecho, ensoñación de facticidad. En fin. Hay para rato para que mi cabeza tenga con qué entretenerse por un tiempo, que no es poco.
Por la mañana, esplendorosa, compongo otro corto poema para "Rocas y Vientos":



Céfiro
que aúllas sobre
las ingentes costas
los ínclitos roqueríos
los desbordantes escollos en el Ponto
lo que se llamará Creta
las nubes plateadas en el borde del cosmos
las interminables planicies
la lava que irrumpe como lanzada en el cielo
y que pareces vestir una broncínea coraza
y portar un escudo de cuero de buey
eres un suavísimo soplo
que espía eternamente
a los griegos.


Mucha Ilíada parece...


4 comentarios:

caramelo dijo...

hace tres días y después de muchos años fui a escuchar a los cuenta cuentos. Me impresionó que está el lugar igual y algunos iguales también...felizmente los cuentos eran otros y si, lo disfruté.

Me gustó lo del suavísimo soplo que espía eternamente.

El Instigador dijo...

Fantástico. Todavía no sé si me gusta más tu prosa o tu poesía. Lo iré descubriendo poco a poco.

Fuerte abrazo

Xi dijo...

Estuve en Viña, el mismo sábado (y ayer). Ayer, eso sí, no se veía esplendoroso, sinó inquieto, llovido (lindo, siempre). El poema, guapo, aunque me habría gustado más cerca, tal vez no en Grecia, sino por acá. Un agüita de las que mojan los dedos...

Te dejé un comentario hace unos días. Te pedía un favor. Ése favor es una conversación, en persona o a la distancia, de no más de media hora, para preguntarte un par de cosas, todas respecto de un proyecto literario. Asumo que eres muy ocupado; aun así, me gustaría mucho si pudieras hacerte un tiempo, así sea en el teléfono, o en un mail. Sin más segundas intenciones que la escritura, lo prometo. No niego el derecho a la negación, por cierto, pero me encantaría que pudieras decírmelo, para ver a quién pregunto estas cosillas, entonces.

Respecto de los cuentacuentos, tengo un amigo que es un tremendo narrador oral, probablemente el mejor de los que se han dado en Chile, junto con el Genovese de hace algún tiempo. Es un hombre increíble, con todo lo que eso implica, y no puede evitar la trampa-seducción de la narración constante. Podría parecer un mecanismo de evasión, eso yo no lo sé. Pero da gusto oírlo.

No te lateo más. Un abrazo de invierno inaugural. (En este sur, que otros, en la otra orilla del mapa, se han quedado con la primavera... habrá que irla a buscar...)

[Gracias, desde ya]

difusa dijo...

Viña + Lluvia = Extasis
No hay nada que se le compare a estar en el Muelle Vergara en un día de lluvia. ¡Qué saudade!

Hermosa tu poesía, claro que no sé que opinarían los Cretenses sobre los lobo marinos que no sé porque se han alojado en las costas de Reñaca! Desubicación total ... Maquinación turística?