martes, 30 de diciembre de 2008


Esta es mi imágen del año. Eramos un grupo escapando de las garras de los esbirros y sicarios que nos seguían cual cancerberos atacados por la hidrofobia. Las balsas de más atrás iban llenas de ellos. Las balas zumbaban y se hundían en el agua con un chasquido espumarajeante o arrancaban pedazos de rocas en la ribera. Por milagro nadie salió ni herido ni muerto, por lo que sospecho que alguna diosa semejante a Tetis, la madre de Aquiles, nos cubría con su manto. De hecho debe haber sido ella quien hundió en un recodo las balsas de los perseguidores estrellándolas contra unos acantilados. Cuando logramos alcanzar el estuario del río y esconder nuestro bote, unos helicópteros pequeños y zumbones estuvieron buscandonos hasta que se escondió el sol. Caminamos la noche entera hasta que al amanecer dimos con un retén de carabineros, agotados pero sanos y salvos. Los carabineros dijeron que no eramos los primeros que habían llegado contando la misma historia, pero que hasta ahora no habían dado con nada que pudiera corroborarla.
Cuando publiqué esta foto la etiqueté como una bajada del Maipo en la balsa de una compañía de deportes extremos. Pero no era verdad. Tenía miedo, lo reconozco. Pensaba que podían venir a buscarme. Pero ahora ya me da lo mismo. Si vienen los estaré esperando.
A veces despierto sudando helado mientras de nuevo las balas zumban alrededor. Estoy cansado del miedo. Así es que mi primera acción liberadora es etiquetar correctamente esta foto, la del 2008. Después veremos qué es lo que va pasando.


miércoles, 24 de diciembre de 2008

Gracias
a cada uno de los que hayan pasado por aquí
de visita o de paseo
intencionalmente o por casualidad
por compromiso o por gusto
traídos por el destino o por el azar
gracias
por dejar una huella
un olor
una sonrisa
y una presencia irrepetible.
Sinceramente
Gracias.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Estoy solo. Son las 3 AM y ya se ha ido todo el mundo. Llegaron con guirnaldas y vodka (allá vamos de nuevo...) a celebrar mi cumpleaños. Eran manadas. Y todos contentos y divertidos. Incluso Igor.
Se dijeron varios discursos encendidos. Me acuerdo de algunos, otros quedaron borrosos. Igor se subió a una mesa para hablar y se golpeaba el precordio una y otra vez mientras vociferaba a voz en cuello vaya a saberse qué. Katja hizo recuerdos un poco íntimos que sacaron brindis dignos de una partida de vikingos a la entrada de una ciudad llena de mujeres. Vladimir se largó a llorar en medio de su perorata diciendo no se qué de que cuando todo se hunde mi amigo blablablá. No recuerdo mucho. En Moscú era bastante parecido aunque menos comedido. Una vez Svetlana, una secretaria que no había visto nunca, salió despedida por la ventana y nadie se enteró. Por suerte en ese tiempo vivía en un primer piso.
Se fueron haciendo el trencito. Las luces de la ciudad son distintas a las de Moscú. En Moscú son tenues porque las apaga la nieve y la llovizna. Aquí resplandecen y se reflejan una y otra vez. Antes de acostarme apuro el útlimo vaso de vodka, donde también están reflejadas las luces de esta ciudad. Vodka y las luces de Santiago. Buena combinación.

viernes, 12 de diciembre de 2008


- Usted está con problemas con el alcohol ¿no?...

Me quedo de una pieza.

- Este... ¿a qué se refiere?
- En todos sus últimos post habla de trago.

No me había dado cuenta. Es verdad que mi nariz ha crecido y se ha puesto rosada y porosa y que mi piel se ha vuelto cetrina y que despierto a cada rato en la noche y que por la mañana me sale algo de espuma por la boca (me dicen que se llaman "pituitas matinales") y que el temblor se me pasa con un poco de vodka, pero no me había dado cuenta de que mencionaba el asunto con cierta frecuencia.

Luciérnaga, la nueva gran actriz de Chile, prometo no volver a ver el vodka durante el mayor tiempo que pueda. O sea, hasta mañana en la mañana, cuando el maldito temblor no me deje ir a la oficina.

Pero es cierto, uno debería tratar de disimularlo.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Igor.

Igor. Saluda con un gesto apenas perceptible y se recuesta en el camastro.

- ¿Como vas Mahiakeff?

Lo de siempre. El vodka de nuevo se me fue de las manos. Katja escribió diciendo que ya no podía esperar más y que Boris etc. etc. El jefe japonés que cree que mi padre estuvo en lo de las Kuriles. Va a haber reducción de personal. Etc. Lo de siempre.

- Yo bien. ¿Y tú? ¿Qué hay?

Observa las manchas del cielorraso, de humedad y de otra clase. El mismo estrelló hace un par de semanas una copa de Smirnoff contra ese cielorraso celebrando el natalicio de Pedro el Grande.

- Nada.

Eso es grave. Igor necesita acción, que algo está pasando. Más que en la realidad, en su mente o en su corazón. Yo solo necesito vodka y que me dejen tranquilo.

- Haz como el Rey Sol. Si no pasaba nada, escribía "rien" en su diario y asunto despachado. No le daba mas vueltas.

- Esa mancha... ¿la hice yo, no es cierto?

- Lo de Pedro el Grande.

- Si - dice, y por un instante sonríe igual que un duende irlandés.

Me preocupa. La última vez que estuvo así terminó preso porque se dió con todo con una patrulla que hacía la ronda, ebrio como cuba. En el hospital miraba el cielo como si estuviese manchado con restos de vodka.

- "Rien". Buena palabra.

- Si - digo, y me echo al coleto otro vaso.

Me aburrí de escribir mi diario porque se repetía demasiado la palabra "rien". Ahora bebo vodka. Habrá que tener ojo con Igor por unos días. Le vienen como melancolías y después se le pasan. Cuando se le pasan, toca a la puerta a las 3 de la madrugada riendo a carcajadas y pidiendo que lo acompañemos a ver a La Negra, una amiga suya que tiene un tugurio atendido por unas pupilas tan interesantes como una mata de tunas. Pero si uno no va, Igor se queda hablando toda la noche y es imposible dormir. Por lo menos, de La Negra uno se puede escapar sin que se note y largarse a los brazos de Morfeo.

Ojalá esta vez haga caso, escriba "rien" y todo acabe ahí. Lo que es yo, tengo ya suficiente con el japo negrero de las Kuriles.

sábado, 29 de noviembre de 2008



Una tarde nos arrancamos a la Isla Coche. Desde Isla Margarita son unos 30 minutos en bote. El Caribe es cálido y esmeralda, así es que se nos hizo tarde en la tarea de disfrutarlo. Comimos unos pescados caribeños en un hotel por ahí cerca después, con lo que la tardanza aumentó. Cuando nos llamó el botero para la vuelta, el sol ya estaba cayendo en el Mar Caribe, y el cielo estaba como se ve.



Antes de subir al bote ya el cielo estaba algo encapotado. Siempre me ha parecido que los pelícanos vuelan con tanto garbo como un bombardero B-52. Aquí una bandada levanta el vuelo con la donosura y ligereza características de los pelícanos, delante del cielo plateado. Por un momento hubo peligro de que las frágiles barcas, de algún modo parecidas a las que surcaban el Ponto, podrían estallar en pedazos bajo las crueles bombas.






Daría para una crítica de hotel, pero no quisiera dañar la sensibilidad de la exquisita gente que me invitó a Margarita. El Hotel Marina Bay tiene buen look, pero es espantoso. No había control para el televisor. Bajé y tuve que dejar unos dolares para que me lo prestaran. El teléfono no tenía cable. Un amigo pidió un sandwich a la habitación y le endilgaron un no rotundo, sin contemplaciones ni explicación. En fin.
Me dió la impresión de que no era el único lugar donde las cosas funcionaban así. Creo que es el efecto del mono grandilocuente ese que tienen de presidente. Habla horas y horas y horas y tiene acólitos que cuando él no está hablando, hablan por él. Estilo "Muchachos, buenas noticias. Ha llegado el Mesías. Soy yo." Verdaderamente es desagradable, profundamente desagradable.
La foto es del Marina Bay. Buen look, buena vista, todo bien. Excepto Chávez.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Entra Igor. Se tiende en el camastro, se pone a mirar el techo y, después de resoplar un poco, dice:
- Oye Mahiakeff, ilumíname. Estoy desorientado.
Dice que su vida es como una lancha de velocidad disparada por canales estrechísimos y sinuosos, de modo que si se desconcentra se estrella. Y que a la pasada va recogiendo flores que echa en una caja, y que esas flores son en realidad lo que le importa de todo. Y que algún día, cuando no haya lancha, se sentará con la caja de flores y las va a enhebrar en una guirnalda y la colgará encima de su cama para mirarla todo el día y toda la noche.
- Mmh. ¿Y la desorientación, donde está? - Apuro un trago de Smirnoff Ice granizado.
Sonríe.
- No sé si terminaré la carrera sin haberme estrellado.
Vuelve a sonreír.
- Necesito pedirte algo - dice.
La última vez que me dijo esto terminé a puñetazos con dos mastodomtes con los cuales nos dimos de todo. Por supuesto, toqué la peor parte. Pero ese parece ser el destino de todo moscovita que se precie de tal. Tragué saliva.
- Si me estrello, guarda tú la guirnalda y pónla sobre tu cama.
Observa un rato más el techo en silencio. Después se levanta y se larga.
Miro el suelo detrás de él. Hay un estela de espuma sobreoxigenada, como la que dejan las lanchas de carrera.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Informe sobre una Mariposa

Una mariposa pasa frente a una ventana, revoloteando como si alguien estuviese trazando su trayectoria en el espacio después de haber bebido convenientemente un par de vasos de alcohol de manera graciosa e impulsiva. El sujeto que mira está vestido con una corbata violeta, una camisa a rayas celestes y blancas y pantalón azul. La mariposa revolotea pispireta tocando apenas los bordes de las hojas y las flores que hay en el jardín adjunto. En el jardín adjunto hay flores blancas, violáceas y celestes. Las alas de la mariposa son blancas. La pared de enfrente es blanca. El sujeto está sentado frente a la pantalla del computador. La mariposa revolotea cerca de la ventana y parece que no se enterase de que un sujeto con corbata violeta está absorto mirando sus evoluciones en el aire.
La mariposa se detiene encima de una flor violeta. Grácil y ligera, parece que fuese parte del aire. Sus alas se mueven abrupta y delicadamente. El tipo de la corbata de color violeta sigue absorto y su mano está detenida en el espacio, sobre el teclado, con la misma gracilidad con que está detenida la mariposa sobre la flor. Los ojos están destellando cerca del borde externo donde se juntan las líneas de los párpados. El cursosr titila.
Los teclados de computador deberían estar equipados para ponerse violeta si una mariposa blanca pasase revoloteando pispireta por un jardín adjunto.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Crítica de Hotel: Hotel del Mar.

Viña del Mar tiene excelentes hoteles. Por ejemplo, el Radisson Acqua, verdaderamente de antología. Si se puede pasar unos días ahí, no hay que dudarlo. Y lo mismo debiera decirse del Hotel del Mar, el hotel donde está el Casino, que queda frente al mar y a cuyo costado está el Enjoy, un restaurant muy aceptable alrededor del cual se puede sentir las olas del Pacífico rompiendo contra los costados.
Me tocó una habitación en el tecer piso, con una estupenda terraza desde la que se puede pasar horas mirando pasar las olas, las gaviotas y la gente mientras cae el sol. El frigobar tiene tragos de nivel mas que aceptable, así es que un atardecer en esas terrazas puede alcanzar incluso ribetes de inolvidable. Punto aparte para la decoración, blanca, sillas y mesa de madera barnizada suavemente, magníficos maceteros y reflectores.
El baño, inmejorable. Amplio, caja para ducha aislada del resto, jabón ecológico, tina con fragantes sales de baño de color esmeralda, mármol café auténtico en piso y paredes, excelente calidad de los utensilios y cremas, atención esmerada dos veces al día para mantenerlo todo a punto.
Tiene 3 restaurant, uno en buffet en el primer piso, en un gran salón bien aireado y luminoso, sencillo pero bien pensado, algo lento en el servicio en las horas punta. Los otros dos son de muy buen gusto y la calidad de la comida merece mención aparte. Recomendables los pescados, muy frescos y aderezados con guarniciones al mejor nivel. No son caros y la atención es muy dedicada. Valen la pena sin duda alguna.
La decoración de los espacios públicos es inteligente y con gusto. De todas maneras no se podría exigir que la decoración de un casino fuese de gran nivel, y quizás no sea esta una excepción. Pero si no se atiende a esta área, el resto tiene esculturas, plantas, perspectivas que dejan un grato sabor y hacen que, sin duda alguna, el Hotel del Mar sea uno de los mas recomendables en este sector del mundo.
Hotel del Mar, Viña del Mar, Chile.

domingo, 26 de octubre de 2008

Pta que es latero estudiar. Es una de las peores cosas que tengo que hacer. En fin. Allá vamos de nuevo. Supongo que valdrá la pena....

jueves, 23 de octubre de 2008

Volviendo de la Isla Damas, un santuario natural frente a Punta Choros, al norte de La Serena. Delfines, pájaros marinos, nutrias, pingüinos, gigantescos roqueríos estoicos por los cuales ha resbalado el tiempo, la lluvia y las estaciones, olas blancas, blanca espuma...
El que va sentado sobre la popa, agarrado a una cuerda, soy yo. Un marinero lleno de ron me iba contando su historia en sordina mientras el bote se deslizaba grácil por la superficie del agua. El marinero me contó un par de historias de mar, las tormentas que había aguantado en el bote y las que había aguantado fuera de él. Tenía una voz hipnótica y me iba quedando medio dormido. Así y todo, mis manos se negaban a soltar la cuerda, cualquiera fuese la circunstancia. El agua resplandecía, el bote se elevaba y caía y la voz del marinero hacía entrar en otro mundo, quizás el de "La Balada del Viejo Marinero", de Samuel Taylor Coleridge, esa en la cual un albatros se posa en la popa de un navío que se ha extraviado en lo mas profundo del mar.
Así es la Isla Damas: hipnótica y agreste, como el murmullo de un marinero que se ha salvado de si mismo y del mar.

viernes, 17 de octubre de 2008


Este es el loto flotando en el antejardín del Museo de El Cairo. La flor blanca que pespunta entre las hojas es hermosísima. La flor del loto es como un suspiro de nieve que apareciese en el lacerante sol del desierto.
Miro ex profeso la foto en estos días feroces, llenos de una y otra cosa que hay que resolver, empujar, sostener, soportar. Días feroces en que mi amante, la palabra, se esconde y con razón, porque no hay tiempo para echarnos juntos en la arena y mirar el atardecer. Las Musas son así, sensibles y exigentes, y está bien que lo sean. Si no, capaz que los mortales las olvidemos.
Miro la flor del loto que pespunta entre las hojas verdes y apuro el café, sostengo con fiereza las armas, y apunto que uno de estos días, alguno al menos, veremos con las Musas en el atardecer cómo las flores del loto reemplazan al sol en el horizonte de las palabras.

viernes, 10 de octubre de 2008

Cervezas y Granizado de Limón, Plaza Mayor de Madrid, Octubre 2008.


Y paellas. Exquisitas.



Plaza Mayor. Exhibicionismo.


Ponto.




“Me gustaría desaparecer” dice un escarabajo pardo
colgando de la filuda hoja de una caléndula
un escarabajo que refulge como esmeralda
a los rayos del atardecer.
“Así habrá lugar para otros como yo”.
Cantan sus moléculas generosas, sus alas batidas cantan
enjambres de coleópteros cantan y se arrojan sobre la superficie calcárea
de un inmenso salar
intentando desaparecer.
La nave surca el Ponto y el héroe derrama negro vino en las infinitas aguas
y bajo la luciente armadura y la broncínea coraza
eleva sus preces al viento
a los dioses
y a la escultura
del escarabajo
que duerme.

domingo, 5 de octubre de 2008


Esta es la distinguida Flor de los Poetas. Salve, oh, Camarada.



Aparece de nuevo.
Viene radiante y sereno
como siempre
“Pídeme un café” dice.
Pido un café
y lo bebemos
viendo pasar
nuestras respectivas existencias.
“Necesito un médico” dice
“un psiquiatra”.
Esta vez el que sonríe soy yo.
“Cuenta. Quizás te pueda servir de algo”.


“Creo que me estoy volviendo loco.
A veces me dan ganas de ser humano”.

sábado, 27 de septiembre de 2008

Termino "Cometas en el cielo", el bellísimo y conmovedor libro de Khaled Hosseini. Hay una canción de bodas farsí:
Convierte la mañana en una llave y arrójala al pozo
ve despacio, ancantadora luna, ve despacio.
Deja que el sol de la mañana se olvide de salir por el este
ve despacio, encantadora luna, ve despacio.
Varias veces he sentido gotas de agua que surcan mis mejillas buscando el viento mientras leía a Hosseini. Es una mañana que dificilmente olvidaré. La planta de los poetas ha florecido y estalla en un cimbreante blanco afuera de mi ventana. Me levantaré y beberé una copa de algún licor dulce a la salud de Hosseini y de todos los hombres y mujeres que saben cantar el alma humana.

sábado, 20 de septiembre de 2008

Hace unas pocas horas almorcé en un restaurant que funciona en una casa que fue edificada hacia el 1300, en Praga. La casa se encuentra en plena posesión de sí y lista para 700 años más, de entrada.
Praga debe ser una de las ciudades mas bellas del mundo. Es imposible absorver de una sola vez sin conmoverse, como prescribiría Musashi, el autor que estoy analizando ahora, ante tanta belleza. Es cierto que mas de una vez antes me he encontrado en trance parecido y he salido airoso, como Ulises amarrado al mástil mientras cantan las sirenas, pero es cierto también que no es nada fácil, en particular cuando Praga está de por medio.
Mañana me voy al Castillo de San Vito, que ví el año pasado. La Callejuela de Oro, el Torreón, en fin... Praga.

viernes, 12 de septiembre de 2008


El Marcelo fotoshopeó esta foto. Fuimos a una viña, la que se ve detrás, una viña sencillita de un millonario gabacho de Occitania, y en el recibidor nos agasajaron con unos mostos que se hacen solo para consumo personal.
A veces me pregunto qué hice. Amigos exquisitos (Marcelo, Angélica, entre otros), una viña en Occitania, mostos de un millonario francés... En fin: trato de sobrellevar todo esto lo mas dignamente que puedo, como se notará. Sigo pensando en el Camarada, que más de algo debe tener que ver.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Moleskine,


1/9/08:

Cena en el Castel de Burlats, el antiguo castillo de los Condes de Toulouse, en la mágica región de Occitania. Torreón y una cena maravillosa y delicada, hecha de mil sabores suaves entremezclados explotando como burbujas en el paladar.



Torreón del magnífico Castel de Burlats, edificado por 1300.






3/9/08:
Las casas al borde del río en Castres, en el Midi francés, tienen puertas sobre el agua. Ahí atracaban los botes que llevaban tejidos y lanas, la especialidad del Castres del medioevo que la hizo famosa y rica. Su población se hizo protestante porque, entre otras cosas, a Castres llegaban los mercaderes de los países nórdicos buscando y trayendo paños finos y fuertes. Los alrededores de Castres son serranos y no quedaba otra manera de vivir que criando ovejas. De ahí la lana y los telares. Grandes fortunas se hicieron en Castres en este ir y venir de las telas y los tejidos.

Paisaje de río y serranía cerca de Castres.

Por Toulouse pasa el lento Garonne. En Toulouse hay magníficas casas del Renacimiento.Son de familias que hicieron fortuna con la tinta extraída de unas flores que se cultivan en la región. Toulouse estaba en la ruta de Santiago y hubo de hacer una catedral capaz de recibir a los millares de peregrinos que seguían hacia Compostela. Se hizo una gigantesca catedral románica y se la dedicó a San Saturnino ("Serin" en lengua d'Oc), el mártir que los romanos condenaron a morir atravesado por un toro.

Toulouse, Castres, Burlats, Lavaur, Montpellier fueron parte de Occitania, el bello país que se hizo hugonote y que dió origen al dialecto d'Oc, el dialecto del Midi francés casi desaparecido ahora. El otro dialecto antiguo, el d'Oil, se transformó en el lenguaje de los franceses.

martes, 26 de agosto de 2008


Summa.



Es Marzo y las hojas quemadas caen de los árboles.
Desfilan en inmensa columna:
Alcatóo, las rameras de Creta, el Minotauro
las águilas de Prusia, las islas Caledonias, los fantasmas de tu corazón
el Señor de Tracia, la dura sensibilidad de Chlóe
Adolf, Sigmund, las Cariátides
las largas filas de damnificados por el terremoto mas violento, el de Chillán
las abejas, los rayos de sol
los plateados rayos de la luna
Euríloco, Horacio, el príncipe furioso
las olas
los acantilados normandos, las playas galesas
Neanderthal, Gengis Khan
Fernando e Isabel
el Cid
Adriano
Tomás Moro, Roldán,
Tiziano, Salvador
Paris el deiforme
cada uno de los negros bucles de Perséfone
los pescadores de la costa en Nara, las nubes sobre Nínive
los caballos de alabastro
Simón el americano, Charles y Amadís, los de Gaula
el Argifontes, Nabucodonosor, las hordas asirias, fenicias,
el huracán de los medos y los persas
la garganta de las Termópilas
el Cronión, Barrabás, los doce
el Papa que sonríe
Espartaco, Agustín de Hipona, Mitrídates
Safo, Helena, Genoveva,
las Osas Mayor y Menor
el paso de Djebel El Tarik
todos en orden marcial
en riguroso silencio
con los pendones flameando cual las velas de frágiles carabelas
dispuestos a pronunciar la nekyia
la interrogación a las sombras de los muertos
cada cual frente a su propio Elpénor.
Nota: Elpénor, el desgraciado compañero de Ulises cuyos despojos fueron abandonados sin haberle hecho las exequias. Como se notará, seguimos tras la ruta del último Camarada

Calavera en la arena frente a la pirámide de Sahara, en Egipto. Quizás haya sido de algún peregrino que intentaba alcanzar las riberas del mitológico Nilo, y cuyos huesos pasaron con el tiempo a formar parte del inmenso arenal mas allá de las verdes riberas del río.

sábado, 23 de agosto de 2008

φ




El espejo está oscuro y las sombras vagan
de un rincón a otro de la amplia superficie.
Una imagen que reconozco
destella temblorosa.
“Camarada ¿qué es eso?”
Los ojos se le han vuelto glaucos.
“Un incidente”.
Se mueve de atrás adelante
con el mismo bamboleo de los locos
cuando están ensimismados.
Luego se levanta y se pierde en las dunas.





Frontis de la casa de Kafka en Praga. La hermosa escultura destaca el temple atormentado y digno, eslavo, de Franz.

domingo, 17 de agosto de 2008



“Camarada, ¿qué es la muerte?”
Ríe.
Levanta del suelo unas hojas que han caído
con ademanes livianos y gráciles.
Pide una cerveza.
Se vuelve a mirarme
y en el fondo de mis ojos ve las olas.
“Son solo ataduras.
Después desaparecen”.



Los Rollos del Mar Muerto. Jordania, 2005. Están en una vidrieras, en un museo blanco, en una pequeña ciudad donde venden perfumes.

martes, 12 de agosto de 2008



La entrada a la casa de Georg Trakl, en Salzburgo, Austria. El viejo zaguán está en admirable estado de conservación. Trakl entraría calladamente como si no hubiese pasado el tiempo, el mismo que ha blanqueado sus huesos y que ha hecho que su poesía ressuene en el interior de millones de almas.

Cuando oí hablar de él me pareció que escribía sobre crepúsculos que estallaban en colores iridiscentes. O sobre seres que entraban en murallones de roca como quien llega a su casa. O sobre cielos que se desploman explotando en fastuosas columnatas amarillas y púrpura. Pero no. Es un poeta callado e intimista. Solo que su intimismo es el de un alucinado.

Y no podía ser de otro modo. Uno sale a la calle en la que está la casa donde creció y, por ejemplo, pocos pasos mas allá hay una plazuela que parece gris pero que tiene unos caballos angustiados huyendo de una fuente, por delante de los portalones de la Catedral. De detalles así está llena Salzburgo. Por eso no podía ser el de Trakl un universo de formas achatadas u opacas, por intimista que fuese su poesía.
Trakl movió a una generación entera de poetas chilenos, lo que es mucho decir. Gente de "La Mandrágora" y de otros talleres encontró su camino siguiendo la lóbrega voz de Trakl. Ahora que el cielo está encapotado y que Santiago está parda y que amenazan algunos goterones, recuerdo la casa de Trakl, el Castillo de Salzburgo, los caballos que piafan huyendo del agua y la voz de Trakl que, como la de muchos poetas, desde el principio de los tiempos, no ha de tener fin.
Recomendación: http://memoryframes.org

sábado, 9 de agosto de 2008

Esta y la anterior entrada fueron publicadas en un diario de Santiago durante 2006, creo. Fueron hechas para público general y para entretenerse un poco.

Acerca de lo que traen los sueños.


En la Rapsodia XIX de La Odisea, el hermoso canto de los griegos, Penélope dice que “hay dos puertas para los leves sueños: una construida de cuerno y otra de marfil. Los sueños que vienen por el bruñido marfil nos engañan, trayéndonos palabras sin efecto; y los que salen por el pulimentado cuerno anuncian al mortal que los ve cosas que realmente han de verificarse”. Como se ve desde hace mucho tiempo los hombres han pensado que los sueños son manifestaciones de otro mundo, reflejos de otra realidad, y por lo mismo es que se han entregado con pasión a la necesidad de descifrar sus contenidos y los posibles presagios que podrían traer.
La época de la ciencia ha seguido pensando de igual manera con respecto al contenido de los sueños. Para los expertos de hoy los sueños parecen ser reflejo de otro mundo, aunque no de otro mundo más allá de éste, en una dimensión ultraterrena. Los sueños son vistos hoy día como expresiones de un mundo interior que ocurre más allá de la consciencia, en los límites de la vida físico-química y por lo tanto en el nivel de los instintos y las pulsiones elementales, o en el ámbito de los procesos y conflictos inconscientes. El mundo desde el que surgirían los sueños sería el mundo psíquico que no accede a la consciencia cotidiana y por lo tanto allí, en el mundo de los sueños, es donde se podría buscar las motivaciones y las tendencias que durante el período lúcido no son accesibles a la comprensión de la persona.
Este enfoque es el que parece prevalecer en los distintos puntos de vista académicos respecto de los contenidos de los sueños. Buscar significados en el contenido de los sueños sería de este modo buscar en las tendencias menos conscientes pero quizás más determinantes de las conductas de los individuos. Así, el plexo de los sueños, lo que está oculto en sus contenidos, sería una expresión de lo mas hondo de la vida psíquica.
Algunos han ido más lejos y han sostenido que los sueños son un reflejo vívido de los deseos no satisfechos aún o de los deseos reprimidos por instancias superiores del aparato psíquico. Los deseos negados, los deseos que se sabe que nunca se realizarán, los deseos cuya satisfacción es impedida por el pudor o la sanción social, aparecerían en el teatro de la consciencia solo en el período en el cual el yo o la noción de realidad decaen en su actividad, o sea en el período del dormir. Desde esta perspectiva estudiar el contenido de los sueños sería una estupenda herramienta para conocer los deseos no actuados por el sujeto y por lo tanto, para conocer su verdadera personalidad. Para analizar los deseos ocultos en los sueños incluso se han elaborado catálogos con los significado de los sueños en los cuales por ejemplo se dice que soñar con volar se relacionaría con deseos no actuados de libertad o de liberación.
Otros piensan que los contenidos de los sueños reflejan sentimientos que el sujeto está viviendo intensamente en el período actual, de los cuales puede o no estarse percatando. Por ejemplo, se dice que soñar con el mar o con extensiones de agua es reflejo de sentimientos de soledad o de aproximación a la muerte, con o sin temor por ella. Otros aún piensan que los sueños están constituidos por material arquetípico, proveniente del inconsciente colectivo, aquel inconsciente que es patrimonio de toda la especie humana y de cada uno de los individuos que la conforman. Jung recogió material de sueño sorprendentemente semejante entre sujetos que vivían en Nueva York y sujetos que vivían en una lejana y atrasada tribu africana.
Muchas personas reportan que algunos de sus sueños tienen carácter premonitorio, es decir que anuncian el futuro. Dicen que han soñado con eventos que después tienen lugar y que son capaces de distinguir claramente aquellos sueños que se realizaran de aquellos que solo son sueños. Como los sueños que vienen por el bruñido marfil y el pulimentado cuerno. No hay aún estudios serios a este respecto. Pero, ¿quién puede decir que la bella Penélope, que destejía por la noche lo que tejía de día, no tendrá razón?.





Rodin: "El Sueño". Greda, yeso y madera. Museo Rodin, Paris.

martes, 5 de agosto de 2008


Farándula.


Farándula es, de cierta manera, el escenario que la sociedad entera requiere para tener la atención colectiva puesta sobre algo. Por supuesto, ese algo tiene que ser atractivo para la gran mayoría, no solo para una élite, y tiene que concitar no solo el gusto sino también la pasión. El escenario de la farándula tiene que apasionar para que se precie de tal: tiene que capturar las pasiones, altas y bajas, y debe por lo tanto conmover e interesar.
Por supuesto, la actividad farandulera es no más que una parte del espíritu colectivo. Hay otras partes de ese espíritu que tienen otros escenarios, algunos más públicos, otros más íntimos. La religión, la academia, la estética son también fuerzas colectivas que reclaman su lugar y son necesarias para que el alma de una comunidad cristalice a plenitud. Como en otros ámbitos, si alguna de estas fuerzas prevalece desmesuradamente, la sociedad enfermará. Es lo mismo que ocurre, en otro nivel, con la personalidad. La personalidad normal es una delicada mezcla de todo tipo de rasgos. Cuando un rasgo se hace muy marcado, toma el control del total de la personalidad y ésta suele hacerse disfuncional, como en el narcisismo o en la histeria. Con la sociedad es lo mismo. Si una de las fuerzas que componen el alma de una comunidad crece desmesuradamente, probablemente terminará haciéndola disfuncional.
La sociedad chilena se ha farandulizado. La farándula ocupa en gran medida el espacio público. Otras actividades importantes, como la política o el deporte, han adquirido las prácticas y códigos de la farándula, del saber estar en el escenario concitando la pasión. Todo aquello que no tiene la posibilidad de hacerse farándula ha perdido su valor social y se le connota con el carácter de solo la anécdota. Las técnicas para concitar la pasión colectiva se han refinado al extremo y con ellas sucesos sin valor alguno adquieren un carácter trascendental. Ha aumentado desmesuradamente el número de personas que harían cualquier cosa por ser parte de la farándula. Y, penosamente, se aprecia que “cualquier cosa” es literalmente eso: cualquier cosa. Una madre nos decía hace poco, orgullosa por lo demás, que su hija adolescente no sabía a qué se iba a dedicar en el futuro pero que la muchacha tenía clara una cosa: iba a ser famosa a toda costa.
Es como si la farándula se fuese tragando el espíritu colectivo y el individual. Como si lo único que adquiriese valor fuese aquello que despierta una pasión, no necesariamente elevada. La manera de ganar una elección, por ejemplo, pasa por haber estado mas tiempo en el escenario, da lo mismo en qué rol. Como si “ser visto” fuese suficiente para “ser apreciado”. Como si en el alma pública hubiese un escasísimo espacio de reflexión, en el cual elaborar si aquello que ha sido visto es realmente valioso o es preferible que sea olvidado. Estar en la farándula es “ser amado”. Y es esencialmente ésto lo que revela nuestra enfermedad.
Recordamos la Histeria, el extravagante trastorno de personalidad descrito por los autores clásicos de la psiquiatría. En ella, el rasgo central es la necesidad de estima, que es constitutiva de toda personalidad. No existe ser humano que no lo tenga. Como rasgo, la necesidad de estima se mezcla con otros rasgos y, en delicado equilibrio con los demás, forma la personalidad normal. Pero cuando este rasgo se exacerba con desmesura, la necesidad de ser estimado comanda toda la actividad psíquica, y de este modo la conducta y la forma de procesar la realidad terminan puestas casi exclusivamente al servicio de obtener el afecto a como dé lugar. Las personas histéricas o con predominio de rasgos histéricos en su personalidad establecen relaciones superficiales y frágiles ya que son como colibríes que van de una flor a otra; se sienten profundamente dañadas cuando el objeto de su amor actual entrega algo de su cariño a otra persona, y exigen hasta mas allá de la saciedad cuando se aseguran de que han suscitado un afecto verdadero.
Estamos sumidos en una penosa farandulización, como si el período actual de desarrollo de nuestra sociedad tuviese el carácter de la histeria. Nadie ha visto una personalidad histérica que pueda ser feliz. A lo más, alcanzan la popularidad. Las personalidades anormales tienen la posibilidad de la psicoterapia. A nosotros, los farandulizados, tan solo nos queda esperar.






domingo, 3 de agosto de 2008



Por diversas razones, trozos de mi pasado entran en la realidad como icebergs que vinieran de un tiempo remoto. Unas fotos de la Escuela que no conocía, una compañera con la cual apenas crucé palabras en esa época, una páginas en internet, y el pasado aparece como iceberg que remontara un río de aguas mansas colina arriba.

Tormentoso y rutilante el tiempo de la primera juventud. Hermoso pero turbulento. Uno no sabe de qué lado estaría realmente si le tocara ahora estar en la calles de Paris en Mayo del 68. Los románticos dirán "¡en las barricadas!", quizás sin pensar en que ya no son los mismos y que desearían conservar los pequeños baluartes que han conseguido. Los otros dirán "¡con De Gaulle!" sin pensar a la primera en las injusticias de las que habrán sido objeto mas de una vez por parte de un sistema vetusto y arbitrario. Yo creo que me iría a una cervecería a ver pasar a unos corriendo detrás de otros y después a otros detrás de unos, sonreiría con esos graffittis que dieron la vuelta al mundo ("Seamos realistas: pidamos lo imposible") y terminaría el día buscando recuerdos botados en la calle, un poco achispado y habiendo trabado amistad con tipos de uno y otro lado. ¿Escéptico? ¿Cínico? ¿Vividor? Quizás un poco de todo, y mucho de nada. Habemos los que necesitamos nada mas que una pequeñísima excusa para armar una zarabanda y subirnos a una carabela con rumbo desconocido. A un amigo querido, poeta, le gusta una canción roquera en la que un tipo que va por el desierto ve venir de pronto por la carretera tres carabelas. Las detiene y pregunta donde van. El sujeto que va a popa mira a lontananza y dice "A descubrir un mundo", o algo así, y continúan.

Compro tres libros: "El castillo blanco", de Pamuk, "Dias aún mas extraños", Ray Loriga, y "Travesuras de la niña mala" de Vargas Llosa. Como siempre, imposible parar de leer. La planta de los poetas comienza a reverdecer de a poco afuera de mi ventana y en el aromo despuntan los amarillos de las centelleantes flores. Seamos realistas, pidamos lo imposible: que los iceberg alcancen gloriosamente la cima de las mas altas colinas, un poquito mas allá de este mundo.

Paris, 2004: cima de la Torre Eiffel, el Sena, Elohim.

viernes, 20 de junio de 2008

Entra, mientras reviso algunos archivos antiguos, Helena de Troya. La reconozco por su descripción: la de níveos brazos y hermosa cabellera. Viste un peplo de raso cuyos bordes cuelgan a los lados de su elevado pecho como si fuesen banderolas en lo alto de una remota ciudadela. Pregunta: "¿Sabe usted la dirección en que queda Argos?"

Un poco confundido le digo que con suerte sé donde queda mi casa. Y eso en los pocos días en que estoy plenamente lúcido. El resto del tiempo llego allí nada más porque siempre he tenido un olfato nada desdeñable. Le explico también que Argos probablemente ya no se llame Argos, que los griegos ya no son como los que ella conociera, que seguramente Menelao y el deiforme Paris aún la buscan, pero no en este mundo.

Suspira quedamente, vuelve la mirada hacia el infinito y echa a andar. Musita: "Penélope. Siempre enredandolo todo, Penélope".





sábado, 7 de junio de 2008

En el banco hay una mujer llenando una papeleta en el mesón. De improviso se da vuelta y me pregunta, a mí que voy pasando: "¿Qué fecha es hoy?". "Seis del seis" le digo. Y acto seguido, sin alcanzar a detenerlas, salen del cerco de mis dientes las palabras "... si todo no ha sido sueño.".
Eleva la mirada por sobre la papeleta hacia un horizonte que solo ella conoce, como si las palabras se negaran a entrar a su memoria y hermanarse con otras, da vuelta la cabeza, me mira con aire entre confuso y "no se vaya a agitar el loquito" (¡cuántas veces he recibido esa mirada!!!...) y sonríe para salir del paso. Unos momentos después lo ha olvidado, arrasada por el tráfago de su vida.
No alcancé a detenerlas. Juro que tienen vida propia. Estoy empezando a preocuparme.

jueves, 29 de mayo de 2008

Nos despedimos mientras cavila. Ha sido una conversación con harto material interesante. Después de cruzar el umbral, se da vuelta, me mira sonriendo y dispara sin aviso:
- Elohím significa "Dios" en las antiguas escrituras. Hasta el Pentateuco. Después se llama Yahvé. Y es con hache entremedio.
Y parte, como un pájaro que se echa a volar. Un tipazo el Cristian. Divertido, brillante, un tipazo. Sale con esos datos que dejan temblando en el vacío.
Un día de estos voy a estar frente a una puerta. Voy a entrar sin golpear. "¿Usted es Elohím?" "Si" "Ah... ¿Sabe donde venden cerveza por aquí?" "Claro, yo lo acompaño". Y quizás nos iremos de juerga.

sábado, 24 de mayo de 2008

La mañana después de la lluvia. Santiago de Nueva Extremadura resplandece. Cada vez que llueve, después Santiago resplandece porque se va el smog y los colores naturales de la adolescente Santiago aparecen y destellan. Ahí se descubre no solo que Santiago es mas bella de lo que parece debajo del smog, sino además que el espíritu de los chilenos es mas destellante de lo que a la primera mirada pareciera. El jardín mas allá de mi ventana tiene unas plantas de los poetas les dicen, que ahora después de la lluvia se yerguen enhiestas y gallardas, altas, con sus hojas verdes y café entremezcladas en la visión con el fondo verde del césped y el chopo cortado a unos diez metros de altura de un frondoso aromo. Un macetero de greda roto, el pasto tapizado de hojas muertas inmóviles y el graznido de pájaros que desafían porfiadamente al frio y el invierno.
He estado recordando la danza del guerrero, en el Don Juan, de Castaneda. Después de cada jornada victoriosa o después de haber sobrevivido al sino de la adversidad desatada, el guerrero debe inventar un paso de danza que fije en su espíritu lo que ha quedado en sí de esa ocasión. Al momento en que la Muerte viene a buscarle, el guerrero le pide que le espere un momento, y antes de partir de este mundo, ejecuta la danza de su vida compuesta por la sucesión de los pasos que ha inventado con ocasión de sus hechos. La danza de la existencia es lo último que queda del paso del guerrero por este mundo, y se ejecuta solo para sí mismo y para la única espectadora, la Muerte.
Dejo a mi cuerpo que se acomode sin presiones para que ejecute a su amaño el próximo paso que le surja. Tan solo él sabe qué emergerá. Yo soy solo un espectador, como la Muerte. Y observo las ramas flexibles y garridas de la planta de los poetas recortándose contra el césped, un día en que la adolescente Santiago de Nueva Extremadura resplandece.



Dos regalitos: Joachim Schulz, "Blau", Museo Hirschron, Washington, y "Trouble", Coldplay.



miércoles, 21 de mayo de 2008

DEMÉTER

Salto sobre el pequeño bote
cuyas bordas están coronadas de espuma
la espuma de la rompiente que intenta
viajar de polizón
y eludir su destino de desaparecer.
“¿Qué haces, blanca espuma
encaramándote en las bordas del bote?”
dice mi voz desfalleciente.
“Intento llegar a ser
como las semillas de diente de león”.



Camarada
¿es esto ternura o necedad?
“No Camarada
es el tiempo.
El mismo para la espuma que para las flores.
Yo no lo puse ahí.
También estaba”.
Remo denodado
llevando los maderos del navío
por encima de las olas
en dirección al sol





Si, si, ya sé. No fumo más de eso.

domingo, 18 de mayo de 2008

Musa I.




Mas tarde
procuro acercarme más hacia el fondo.
Está el Camarada Dios.
Le pregunto:
“Camarada
¿es hija tuya la Musa que duerme
y cuyos sueños resuenan en mis oídos?”
Sonríe benévolo.
“No Camarada” me dice
“No es hija mía.
Siempre ha estado ahí”.
Se hace un silencio.
“Bien Camarada Dios” le digo,
“sigo mi camino”-
“Vaya conmigo” dice
y se da vuelta
a admirar las grandes planicies y el vacío
del Universo.


jueves, 15 de mayo de 2008

Parece que estuviera en un estado especial. Todo me resulta fácil. Y agradable. Las historias que me cuentan las retruco y se convierten en oro. El otro día me destapé un rato y solté un texto en que trataba a Dios de "Camarada". "Camarada Dios". Je.
¿Alguien sabe qué significa "Eloím"?.

sábado, 10 de mayo de 2008

Corea.


En la gran explanada que hay en el centro de Washigton, The Mall, a pocos metros del Monumento a Lincoln se encuentra esta escultura sobre la Guerra de Corea. En realidad es mas bien sobre los soldados norteamericanos que lucharon allí. Es un pelotón de tamaño algo mayor que el natural, que camina en medio de la noche, el enemigo, la lluvia y el miedo. Son soldados blancos abandonados a su suerte y que no tienen otra protección que su propio coraje. Son hombres comunes y corrientes que, cogidos por el destino, caminan rodeados por la muerte.






Estuve en 1998 o 9, no recuerdo bien, en Washington. Esta escultura no tenía las cadenas de protección que tiene ahora y uno podía caminar entremedio de los soldados. Se podía sentir entonces la respiración de la muerte en la propia nuca. Se podía sentir el rechinar de los dientes producido por el esfuerzo de esos hombres por conjurar el miedo, hacerlo salir de sí a como diese lugar. Sus vísceras congeladas. El corazón absolutamente contraído.
Es una de las cosas que vale la pena ver en Washigton. No por el valor estético ni por el valor conceptual, sino como recuerdo. En La Ilíada un héroe le dice a otro que los necios reconocen el mal solo cuando ya no lo pueden detener. Esta escultura es un estupendo recuerdo de que el camino de la humanidad por alcanzar la sabiduría, el saber vivir, se da sobre el barroso e inquietante fondo de la propia e infinita necedad.

lunes, 5 de mayo de 2008

Estuve en Washington hace 9 años. Es poco de lo que me acordaba. Una de las imágenes imborrables ha sido esta: el Obelisco reflejándose en el agua, visto desde la escalinata del monumento a Lincoln. Ha sido gratísimo volver a tener esta visión.



Ahora he agregado otras visiones. Por ejemplo esta: Manet, "El Torero Muerto", Museo Nacional. En el imaginario español el torero es un personaje que baila con la muerte, la seduce, la pone a sus pies. A fin de cuentas y por ese medio, el Torero es un ser de otro mundo pues juega con la muerte como los dioses. Pero aquí yace muerto. La muerte le ha recordado salvajemente que en verdad no es poseedor de aquello que los seres humanos desearían salvar y que el torero, aunque fuese por un instante, parecía tener: la eternidad. Por eso esta pintura es salvaje.

García Marquez ha dicho que los escritores son los únicos seres que son capaces de vencer a la muerte. En Washington parecen decir que los toreros han sido capaces de hacer un buen intento. Gallardo agregaría yo. Pero han perdido.

Toreros y escritores. Vaya combinación.


lunes, 28 de abril de 2008

¡Urgente!

Mañana martes tengo que hablar sobre identidad femenina en el siglo XXI.
¿A alguien se le ocurre ALGO???
Se agradece profundamente cualquier idea razonable...
*******************
Hubo mas de 400 ginecólogos y obstetras. Se murieron de la risa con las dos últimas diapo. "Tengo un blog. Estas son opiniones que llegaron en el día de hoy a propósito de esta conferencia". Les gustó mucho eso y me lo dijeron después en el carrete. Agradecimientos a quienes colaboraron. Se llevaron una buena dosis de aplausos. De verdad, les gustó mucho. Pregunten por su participación em marcelozuñiga.blogspot.com
Me voy a Washington mañana. Un congreso. Me agencié el nombre del barrio bohemio de Washington y creo que es posible que lo visite. Un amigo a quien le tradujimos un libro al español nos quiere presentar a su padre. Tengo que hacer lobby para un cargo en una sociedad de loqueros. Quiero tirarme un rato en las riberas del Potomac a echar el pelo con los amigos.
Washington. Estuve ahí unos años atrás. Está la reproducción de una de las gracias de don Maurice. Buena cosa encontrarse con ella de nuevo. Y con el espíritu formal y liviano de la bella y empingorotada Washington.

sábado, 26 de abril de 2008


En el primer piso del Radisson Acqua de Viña hay unos salones con ventanas redondas como las de los barcos, que dan al mar. Tienen por fuera cerraduras herméticas para cuando la marea sube o hay tormenta. En un día bueno, como el de la foto, se ve a los pájaros de mar solazarse con el sol y la rompiente. Mientras, adentro de la sala la gente trata de concentrase en algo torpedeada por visiones como ésta.
Le estoy dando al tema de los cuentos. Cómo influyen en nuestra existencia. La gente que cuenta cuentos para emborrachar a los crédulos, los que cuentan cuentos que terminan creyéndose para salvarse de sí mismos, los que viven todo como si fuera un cuento... Recuerdo una mujer hermosa que todo lo registraba como si fuese cuento; me decía que era como si todo el tiempo estuviese haciendo literatura en su mente. Ahora es Doctora en Literatura y no sé qué habrá pasado con su eterno cuentacuento. Un amigo se dedicó un tiempo a contar cuentos, al modo de los bardos. Terminó enredado con la vida, supongo que porque después le costaba distinguir realidad de fantasía, leyenda de hecho, ensoñación de facticidad. En fin. Hay para rato para que mi cabeza tenga con qué entretenerse por un tiempo, que no es poco.
Por la mañana, esplendorosa, compongo otro corto poema para "Rocas y Vientos":



Céfiro
que aúllas sobre
las ingentes costas
los ínclitos roqueríos
los desbordantes escollos en el Ponto
lo que se llamará Creta
las nubes plateadas en el borde del cosmos
las interminables planicies
la lava que irrumpe como lanzada en el cielo
y que pareces vestir una broncínea coraza
y portar un escudo de cuero de buey
eres un suavísimo soplo
que espía eternamente
a los griegos.


Mucha Ilíada parece...


miércoles, 23 de abril de 2008

Internos.

Le hago un seminario a los internos de medicina. Nos reímos con el candor de algunos, la obsesividad de otros, y yo me sonrío calidamente y para mís adentros con la inocencia con que van por la vida, buenos muchachos, inteligentes, agradables, que se ve que aún no dan pasos desprotegidos por la dura y a la vez interesante realidad.
Me entero de que el litio siempre produce nefritis intersticial, que en la mayoría de los casos es irreversible, y casi me da un patatús. A Pasteur le llegó una carta de un ginecólogo ruso en la que éste le decía que se había sorprendido mucho con sus hallazgos sobre las bacterias pero que se había sentido muy culpable cuando supo de las consecuencias que tenía no lavarse las manos apropiadamente antes de operar. Sentía que había hecho mucho daño con eso, con las infecciones y las muertes que había provocado. Cuando usted reciba esta carta, Sr. Pasteur, yo habré muerto por suicidio porque no puedo tolerar la culpa.
Los muchachos necesitan verse en alguien sólido y seguro. Así van armando su propio cuento y pueden salir armados y útiles a la realidad. Por eso hay que ocultarles las sonrisas por el candor, las cartas a Pasteur, y la sensación inquietante que produce el enterarse todo el tiempo que uno apenas sabe casi nada. Por eso quizás es que me gusta caminar en la noche. Porque es inquietante, porque no hay que experimentarse sólido y seguro, y porque de vez en cuando y como que no quiere la cosa, se ve pasar la sombra de un tipo igual a Pasteur en cuyos ojos se puede ver la sorpresa que producen los fieros destellos de la inquietante realidad.

sábado, 19 de abril de 2008

Me llega una invitación medio personal al V Congreso Latinoamericano de Médicos Escritores. Se hará en Santa Cruz de Triana, una ciudad fundada por don Antonio Manzo de Velasco en el XVI y que ahora se llama Rancagua, a cuarenta minutos de Santiago de Nueva Extremadura. Le doy un par de vueltas al asunto. En poesía no se pueden mandar mas de cincuenta versos, incluídos los títulos. Así es que, librados a su suerte, se enviaron estos dos amigos:



La nieve y la mujer mas hermosa de la tierra.


Afuera está todo nevado
los techos
los jardines
los cables eléctricos
los autos
el gran parque sobre el río está nevado
las aceras
los faroles
el césped.
La nieve es una pátina blanca sobre un mundo
que parece resplandecer.

A mi lado está la mujer mas hermosa del mundo.
Sus rizos rubios
los labios
los vellos pubianos
los pabellones auriculares
las líneas de su grupa
son los mas hermosos que alguna vez pudieran existir.
Cuando posa sus ojos sobre el mundo
lo cubre de una pátina que lo hace resplandecer.

La nieve y la mujer mas hermosa del mundo
tienen algo en común:
provocan un tremendo resplandor
y pareciera que fuese
el primer día de la historia.






La hija de Perséfone muere.


Una muchacha camina envuelta en los restos de su túnica desde el horizonte
deshecha por el negro viento que cruza huracanado
abandonada incluso por las negras sombras al amanecer.

Se detiene al borde del lago
mira con cansancio las hojas de loto que sobrenadan
los verdes destellos que despide la superficie del agua
las líneas de los cerros que a lo lejos se elevan y caen dejando abismos entremedio
su propio ombligo visto como perdición y a la vez como Omphalos,
la luz que viene de la nada.

Amartilla el mecanismo de la ballesta
tensa pensativamente la cuerda
dispone con exactitud la saeta
y luego
la pone sobre un tronco que la tormenta ha tronchado
la apunta hacia sí
y se prepara a dispararla.

Sin embargo, se detiene un momento
para ver pasar una formación de gaviotas
que ordenadamente cruza el cielo
en dirección a los lugares donde llevan a cabo su tierna cópula.

Luego
mientras la flecha corre hacia su corazón
recuerda.


Les deseo la mejor de las suertes.



El carro de Apolo surge de las aguas. Los caballos surgen de las aguas y después surcarán el cielo. Apolo, de espaldas, lleva las riendas y hará pasar el carro por encima del Palacio de Versalles, que se ve al fondo. Juro que lo ví pasar por encima del tejado, pero cuando miré las aguas estaban quietas, y no mostraban signos de que de allí hubiese surgido nada.

jueves, 17 de abril de 2008



Afueras del Museo de L'Orangerie, Plaza de la Concordia, Paris. Me moriré en Paris con aguacero decía el Choro Vallejo, el poeta peruano de Los Heraldos Negros. Tengo en la casa un libro en prosa del Choro acerca de la Rusia soviética, militante como era entero el Choro. En la fachada de un hotel en Paris hay un recordatorio de que allí vivió Vallejo. Por ahí tengo una foto suya, a ver si un día la pongo. Decía que moriría en Paris un día de Febrero, con aguacero y con los húmeros rotos. Y quizás ella, esta "gracia", le haya estado esperando a la entrada de donde estará ahora el Choro, sea donde sea ese lugar.

miércoles, 16 de abril de 2008


Museo Rodin, Paris. La escultura en grande de "las 3 gracias", como irónicamente se llaman en mi espíritu los tres personajes de Rodin que coronan sus Puertas del Infierno y que acusan y se duelen de las almas en pena que cruzan los portalones con rumbo a la eternidad del Infierno. Esta escultura está en los jardines del museo. Una de ellas aislada está en las afueras del Museo de Arte de Atlanta, hay otra igual en las afueras del Museo de Washington (me voy de nuevo a Washington a fines de abril, por cierto voy a ir a ver a esta "gracia" aislada), hay otra en las afueras del Museo de L'Orangerie en el Paseo de Las Tullerías, en Paris, y no recuerdo si hay alguna reproducción en el Museo Rodin de Filadelfia. No sé si hay más en otros lugares.
Alguien me contó que mientras Rodin estuvo vivo ninguna de sus esculturas se vació en bronce. Y que cuando murió aparecieron muchas reproducciones a partir de los originales en greda o yeso. No sé cuánto habrá de verdad. No me imagino el magnífico Balzac en greda. Rodin debe haber necesitado verlo en bronce para poder creer en serio lo que quieren creer los artistas: que le han hecho una mueca a la muerte. García Marquez ha dicho que los únicos que vencen a la muerte son los escritores. Horacio entró al lugar donde jugaban sus amigos y les dijo que había hecho un edicifio que duraría miles de años: un poema. Rodin era un artista impenitente y debe haber querido lo mismo que todos los demás. Debe haber amado el bronce.
"Las Tres Gracias" siempre me dejan pensando, pero nunca he sabido en qué. Por de pronto ahora, que he trasladado las fotos de un computador a otro, he vuelto a verlas y a recordar los bellos días de Paris y el bello jardín del Museo Rodin, sin duda una de las maravillas que, si uno puede, no se debería perder.

lunes, 14 de abril de 2008

A la entrada del Museo del Quai D'Orsay, en Paris, están sentadas estas señoritas, muy puestas en el rol, mirando hacia el infinito. Pareciera que fuesen de bronce, pero no estoy convencido, porque una noche que pasé por ahí no estaban. Se lo dije a los amigos con que iba, era casi la aurora, pero ninguno se encontraba verdaderamente en situación de contestar algo coherente. Al otro día me fui derecho a ver si estaban, y estaban ahí de nuevo, oteando el horizonte como si Paris fuese a quedar incluso después de la implosión del Universo.
La de la izquierda, en primer plano, pestañea si uno se la queda mirando fijo. Hay otra a la cual se le mueve la cimera si uno le dice algo soez al oído. Es la tercera de izquierda a derecha. La última es impertérrita: hágase lo que se le haga, no es posible arrancarle ni un solo gesto. Hay otra que responde con un suspiro, pero, como decía García Lorca en el Romancero Gitano, por hombría no puedo decir su nombre. En fin: parecen de bronce pero en realidad están hechas de suspiros.
El museo también vale la pena.

miércoles, 9 de abril de 2008

Tornasol

Ahora no le escribo a nadie. No le escribo a alguien del pasado ni del futuro. No le escribo a nadie alojado en alguna zona del inconsciente. Ni a un posible lector. Ni a una araña, ni a una sucesión de fantasmas ni a una mascota ni a la vida ni a algo en el inmenso anaquel de la memoria. Tampoco le escribo a un estilo, a una ficción, a una manera ni a un horizonte. Y menos aún a una fantasía idealizada.
A nadie.
Sonrío con cualquier cosa. Ayer me desternillé de la risa con las peripecias de un simpatiquísimo paciente que me contó cómo se metía en un problema detrás de otro como si los anduviera buscando. En realidad no "como sí". Los anda buscando, tan solo que no lo sabía. Nos reímos a mandíbula batiente con la conclusión.
Le recomendé que no le escribiera a nadie.

lunes, 7 de abril de 2008

Cambio de computador. De un Asus que pesa 1,4 kgrs., livianito y cordial, me paso a un HP Pavillion tablet, o sea puedo escribir con un lápiz en la pantalla, que gira. Sale una maravilla, entra otra. Mmh. Me suena.
Ayer almorcé en el Mare Nostrum de Príncipe de Gales. Muy recomendable. Excelente comida peruvian. Un poco lento no más pero sirvió para conversar y reír. Pulpo en aceite de oliva, corvina en frutos del mar, vino blanquísimo (chilenito). Lugar: un siete.
La Ilíada me sigue alucinando. También el viejo Ezra, en el cual avanzo poquito a poco. El cielo está resplandeciente. Se ha limpiado. Tanta cosa que viene bien en la vida, los amigos, la risa, la ilíada y los cielos que se limpian...



sábado, 5 de abril de 2008

Croquera, 5/4/08

De nuevo he comenzado hace unos días atrás la hermosísima "Ilíada". En la Tercera Rapsodia, Helena describe a Príamo a un guerrero que éste ha divisado en la llanura: "Es el poderosísimo Agamenón Atrida, buen rey y esforzado guerrero, que fue cuñado de esta desvergonzada, si todo no ha sido sueño".
Si todo no ha sido sueño. Todo, en realidad, ha sido sueño. Al final de los días supongo que uno mira hacia atrás, adelante solo está la negrura, y todo no ha sido mas que sueño. Comparado con la eterna negrura, todo no es mas que alado sueño.
Compongo ahora, antes de anotar en esta croquera, un corto poema, "Sirocco", para "Rocas y vientos", un libro que describe el amor antes de la aparición de lo vivo, como parte esencial del cosmos. En "Sirocco" los dioses de ojos de lechuza están estacionados sobre la llanura y el sirocco, el viento que viene de África, es una cálida túnica que los envuelve aún antes de que aparezcan los rosáceos dedos de la Aurora.

miércoles, 2 de abril de 2008

El Sábado me fuí al río Maipo, que corre entre cerros gigantescos, y lo bajamos haciendo rafting. Adelante a la derecha voy yo, casco verde, y a la izquierda, casco blanco, el Cucho. Atrás van el Bruja y sus dos hijos, el Benja y el Tommy, que viven en Cardiff, y el Cristóbal y la Cata. Bajamos haciendo un equipo espectacular. Cuando pasabamos un rápido había que levantar los remos y hacerlos chocar en lo alto en medio de un griterío salvaje. Estuvo buena la bajada, duró aprox. hora y media, terminó cuando ya hacía frío en la montaña.

Al día siguiente subimos a caballo hasta un glaciar en el Cajón del Maipo. Dos horas por senderos que ascendían por las laderas de los cerros, con bordes que a ratos caen cientos de metros garganta abajo. Veinte caballos, una compañía gratísima y alegre. Aquí se ven algunos, alucinados con la dureza de las rocas, la limpidez del cielo y el viento.



El paisaje era como éste. Dos horas por una paisaje que sobrecoge. El viento ulula y la roca está viva. Los colores de los roqueríos son como sangre, la sangre de las rocas y los riscos. Los cerros parecen guijarros que hubiesen caído de los bolsillos de Dios. Producen una sensación de soledad y fiereza que no tiene nombre.


Y este es el glaciar. Hermosísimo, atenazado por formaciones de piedra de tamaño cósmico, es como una gota de eternidad que estuviese amarrada a la tierra. Hay una laguna en cuya superficie flotan pedazos de hielo que se han desprendido y que se deshacen lentamente. Atrás, el murallón de hielo glaciar se ve pequeño pero es inmenso. Está a 2.300 mts. de altura y se nota. Y el cielo.
Buen fin de semana. Terminó con un asado hasta altas horas del vespero en una casa de descanso. En la noche, al volver, habían dos estrellas que veía cada vez que miraba el espejo. Tal vez fuesen mis ojos de ese día.

viernes, 28 de marzo de 2008

1.- Muerte de la tía C... Ayer al amanecer me despiertan para darme la funesta noticia. Tenía noventa. Murió después de un largo sufrimiento inconsciente. Abro, mirando por el ventanal, un antiguo poema inconcluso: "Todas las que te amaron han muerto".
2.- Hoy me reúno con los compañeros de la alegre figura, con los que juego dominó y hago brindis por los cielos y cualquier cosa que se cruce. Supongo que estaré triste.
3.- Encuentro todo interesante. Hasta lo mas banal. Pero ninguna palabra se asoma a mis labios como para quedarse. Todas huyen.
4.- Decido no hacerme demasiado caso. Debería uno hacerlo mas seguido.



La Casa de los Caballeros Teutones, en Viena. Me los imagino serios, emperifollados, adustos. Decididos a extender la fe cristiana por el universo y a defenderla a rajatabla. Dentro de la Casa estaba lleno de escudos de almas que ya no están sobre este mundo.

jueves, 27 de marzo de 2008


No lo podía creer. A la entrada del Museo de Atlanta estaba esta escultura de Rodin que había visto en los jardínes de uno de los museos mas conmovedores del mundo, el Rodin de Paris, que queda cerca de Los Inválidos. Es una de las tres gracias que coronan la Puerta del Infierno, una de las tres sombras que despiden a las almas a la entrada del Infierno. Estaba allí recortada contra el cielo de Atlanta, en medio de gigantescos edificios, en un tono totalmente distinto al que tiene en su casa parisina. Aquí parece alguien que viene llegando de una juerga o alguien que está partiendo hacia el infinito.
Es linda Atlanta. La ciudad de Martin Luther King, de la Coca Cola, de los parques gigantescos. Y de la exquisita estatua de Rodin que ha dejado de estar a las puertas del infierno para irse en una generosa juerga.

miércoles, 26 de marzo de 2008



La Ópera de Budapest. Como todo en Europa, tiene su cuento. Sissi, la esposa de Francisco José I, adoraba a los húngaros y quiso una ópera reluciente en Budapest tal y como había en Viena. Francisco José mandó construír una pero con la expresa demarcación de que fuese menos que la de Viena, la capital imperial.
Así se hizo. Este marmol (el blanco, el de arriba...) es del hall de la hermosísima Ópera de Budapest. Por supuesto, como es imperial, representa un personaje de la mitología griega (por estos días estoy volviendo a leer, por sexta u octava vez, la Ilíada...) que no recuerdo, o no sé si supe quién era alguna vez. Oí en los balcones interiores a un hombre y una mujer que entonaron tres arias mientras yo bebía una copa de champaña. El edificio estaba cubierto por fuera por una tela roja aterciopelada, tampoco recuerdo por qué.
Cuando uno está vivo tiene pocos recuerdos de los detalles. Tan solo del poderoso tráfago de la vida. Eso me pasó en Budapest, y lo recuerdo ahora, en estos minutos en los cuales vuelve a flamear en mi memoria el rojo aterciopelado del edificio de la Ópera de Budapest.